
La inclusión del presidente Petro y su círculo cercano en la lista OFAC de EE.
UU. representa una grave crisis diplomática, con sanciones financieras inmediatas y profundas repercusiones políticas.
Mientras Washington justifica la medida por el aumento del narcotráfico, el Gobierno colombiano la denuncia como un ataque político, abriendo un período de máxima incertidumbre en las relaciones bilaterales.










