
La ofensiva militar de Estados Unidos en el Caribe, justificada como una lucha contra el narcotráfico, ha resultado en la muerte de al menos 28 personas y ha provocado una grave crisis diplomática con Venezuela. La existencia de sobrevivientes que serán repatriados sin cargos y las denuncias de que entre las víctimas podría haber civiles inocentes han intensificado el debate sobre la legalidad y las implicaciones de estas operaciones letales en aguas internacionales.











