
El propuesto impuesto a las importaciones de bajo valor se ha convertido en un punto de contención clave en el debate de la reforma tributaria. A pesar del ajuste del gobierno a un umbral de 100 dólares, la medida enfrenta una fuerte oposición por su posible impacto en los consumidores de clase media y baja, lo que evidencia las dificultades de la administración para lograr la aprobación de su agenda fiscal en un Congreso dividido.



