
La propuesta de Asamblea Constituyente del gobierno Petro marca un punto de inflexión, presentándose como una solución a la parálisis legislativa pero enfrentando un rechazo contundente en el Congreso y sectores de la oposición, que la ven como una estrategia electoral. El futuro de la iniciativa dependerá de su viabilidad política en el legislativo, el control de la Corte Constitucional y la capacidad de movilización ciudadana en un escenario de alta polarización.










