
Las negociaciones de paz para Ucrania avanzan con una propuesta de garantías de seguridad a cambio de la neutralidad de Kiev, pero el desacuerdo sobre las concesiones territoriales sigue siendo el principal impedimento para un acuerdo definitivo.
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Las negociaciones de paz para Ucrania avanzan con una propuesta de garantías de seguridad a cambio de la neutralidad de Kiev, pero el desacuerdo sobre las concesiones territoriales sigue siendo el principal impedimento para un acuerdo definitivo.

La Unión Europea aseguró un vital apoyo financiero a Ucrania con un préstamo de 90.000 millones de euros, recurriendo a la emisión de deuda común al no poder superar las divisiones internas sobre el uso de los activos rusos congelados.

Vladimir Putin reafirma su determinación de cumplir sus metas en Ucrania, sea a través de la negociación o de la fuerza militar, y condiciona la paz futura en Europa al "respeto" de Occidente hacia Rusia.

La guerra en Ucrania vive una nueva escalada con ataques rusos a infraestructuras críticas como el puerto de Odesa y avances en el este, mientras que Ucrania ha respondido con ataques de drones en territorio ruso, mostrando la intensificación del conflicto en ambos lados.

Kiev ha modificado su estrategia de seguridad, ofreciendo no unirse a la OTAN a corto plazo a cambio de un pacto de defensa con potencias occidentales, un movimiento clave para facilitar las negociaciones de paz con Rusia sin ceder en soberanía territorial.

Con la creación de una Comisión Internacional de Reclamaciones en La Haya, Ucrania y sus aliados han establecido un mecanismo formal para exigir a Rusia reparaciones por los daños de la guerra, un paso clave para la rendición de cuentas y la futura reconstrucción del país.

La Unión Europea ha reforzado su estrategia de sanciones contra Rusia, aprobando un veto progresivo a las importaciones de gas para 2027 y actuando contra la 'flota fantasma' de petroleros para cortar las fuentes de financiación de la guerra.

La percepción de una amenaza rusa duradera está llevando a potencias europeas como el Reino Unido a contemplar un mayor reclutamiento militar y a proponer una fuerza multinacional, señalando una nueva era de preparación para la defensa en el continente.

La guerra de Ucrania se ha convertido en una larga y costosa guerra de desgaste. Rusia mantiene el control de una quinta parte del país a un alto costo, mientras que la supervivencia de Ucrania depende críticamente del apoyo internacional, sin un final claro a la vista.

Estados Unidos impulsa una nueva ronda de negociaciones de paz en Miami, logrando la participación de un enviado ruso, en un intento por avanzar hacia una solución diplomática mientras el conflicto militar en Ucrania se intensifica.