
El plan de paz inicial impulsado por Estados Unidos, percibido como una lista de exigencias de Moscú, ha colocado a Ucrania en una posición negociadora extremadamente difícil. Esto ha desencadenado una intensa actividad diplomática para modificar el acuerdo y alcanzar una versión más equilibrada que respete la soberanía ucraniana y garantice una paz sostenible.










