
El plan de paz de 28 puntos propuesto por la administración Trump sitúa a Ucrania ante la disyuntiva de aceptar significativas pérdidas territoriales y de soberanía a cambio de un cese de hostilidades. Aunque Trump ha señalado flexibilidad, las condiciones iniciales, que favorecen en gran medida las exigencias de Moscú, han generado un fuerte rechazo en Europa y un profundo dilema para el gobierno de Zelenski, quien debe negociar bajo la presión de un ultimátum y la amenaza de perder el apoyo estadounidense.








