
La propuesta de una Asamblea Constituyente ha profundizado las divisiones políticas en Colombia. Mientras el Gobierno la presenta como una necesidad democrática para superar bloqueos institucionales, la oposición y figuras independientes la ven como una maniobra innecesaria, una distracción y una amenaza a la estabilidad del país de cara a las elecciones de 2026.










