
El Gobierno ha iniciado el proceso para convocar una Asamblea Constituyente mediante la recolección de firmas, argumentando que es necesaria para superar el bloqueo a sus reformas sociales en el Congreso. La propuesta ha desatado una fuerte oposición política, que la considera una estrategia para alterar el equilibrio de poder y la califica de innecesaria, generando un intenso debate sobre el futuro institucional del país.










