
El significativo aumento del salario mínimo para 2026, si bien busca mejorar el poder adquisitivo, ha provocado serias advertencias de analistas y gremios sobre presiones inflacionarias, un probable ciclo de alza en las tasas de interés por parte del Banco de la República, y efectos adversos en el empleo formal, las finanzas públicas y los costos de servicios clave como el transporte y la vivienda.










