Esta 'fiebre' por los metales los posicionó como protagonistas en los mercados financieros globales, con rendimientos que superaron máximos históricos. El oro, principal activo refugio, acumuló un ascenso anual superior al 71 % y en diciembre superó la barrera de los US$4.400 por onza, un nivel que no se observaba desde 1979. Su precio fue impulsado por la desaceleración del dólar, la incertidumbre sobre las tasas de interés y la búsqueda de inversiones seguras en un contexto de agitación económica. Este metal jugó un rol clave en la economía colombiana, representando el 40 % de las exportaciones mineras del país entre enero y octubre de 2025. La plata también tuvo un año brillante, con un aumento de casi el 70 %, escalando de US$28 a US$80 la onza. Este impulso se debió a recortes en las tasas de interés, la creciente demanda para centros de datos de inteligencia artificial y una oferta limitada. Por su parte, el cobre alcanzó un precio récord de US$12.159,50 la tonelada, con alzas cercanas al 40 % en los mercados de Londres y Nueva York. Su demanda está fuertemente vinculada a la transición energética, ya que es un material esencial para la fabricación de paneles solares, baterías para autos eléctricos y centros de datos. Los expertos anticipan un déficit de suministro en los próximos años, lo que podría mantener la presión alcista sobre su precio.