
El aumento del salario mínimo a $2.000.000 para 2026, basado en el concepto de 'salario vital', busca mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. Sin embargo, genera preocupación en el sector empresarial por su potencial impacto en la inflación y el empleo, y conlleva ajustes automáticos en costos como aportes a seguridad social y cuotas de salud.










