
El homicidio de Jean Claude Bossard no solo representa una tragedia individual, sino que también destapa problemas estructurales de seguridad en Bogotá, como la reincidencia de delincuentes, incluidos menores de edad, y la aparente insuficiencia de las alertas ciudadanas para prevenir crímenes. El caso ha provocado un debate nacional sobre la eficacia del sistema judicial y la necesidad de medidas más contundentes para proteger la vida de los ciudadanos.










