
El final de ‘Stranger Things’ se consolida como un evento cultural y económico que va más allá del entretenimiento. Impulsado por una efectiva estrategia de nostalgia y un robusto ecosistema comercial, el cierre de la serie ha disparado el mercado del coleccionismo, demostrando cómo la ficción puede transformar objetos comunes en símbolos culturales de alto valor y dejar una marca indeleble en una generación.





