
La llamada entre Trump y Maduro, aunque presentada de forma distinta por cada parte, reveló un canal de comunicación directo en medio de altas tensiones. Subrayó la presión de EE. UU. para la salida de Maduro y los intentos del líder venezolano por negociar sus condiciones, aunque el resultado inmediato fue el rechazo de sus peticiones y una escalada en la retórica.










