
El Gobierno implementó una reforma tributaria por decreto, justificada por un déficit fiscal de $11,1 billones tras el fracaso de su ley de financiamiento en el Congreso. Las medidas, que entraron en vigor en enero de 2026, se centran en aumentar la carga tributaria a sectores de altos ingresos, el sistema financiero y consumos específicos para asegurar la financiación de gastos estatales esenciales.








