
El Gobierno decretó una emergencia económica para crear impuestos por decreto y recaudar $16 billones, justificándola en una crisis fiscal imprevista. La medida ha generado una fuerte controversia sobre su constitucionalidad, con gremios y expertos advirtiendo sobre los riesgos jurídicos y económicos, mientras el Ejecutivo la defiende como la única vía para evitar una crisis mayor.







