
El anuncio de un paro armado por parte del ELN, con la excéntrica justificación de protestar contra Donald Trump, ha sido recibido con una robusta respuesta de seguridad por parte del Gobierno colombiano. Las autoridades han desplegado sus fuerzas y ofrecido recompensas para asegurar la tranquilidad ciudadana durante la época decembrina, desestimando la narrativa de la guerrilla.







