
La captura de Zulma Guzmán en Londres cierra un capítulo de una intensa búsqueda internacional, pero abre uno nuevo lleno de complejidades legales. Su rescate del río Támesis y las singulares pistas que llevaron a su ubicación, como una botella de agua, añaden un carácter extraordinario a un caso ya de por sí trágico y complejo.








