
Aunque un cese al fuego impulsado por Estados Unidos ha detenido los combates entre Israel y Hamás, la Franja de Gaza se enfrenta a una crisis humanitaria de proporciones catastróficas. La población sobrevive en condiciones precarias, con infraestructuras colapsadas y una reconstrucción que no llega, mientras la comunidad internacional alerta sobre la gravedad de la situación.






