
La Fiscalía formalizó la acusación contra los exministros Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco, señalándolos de liderar un entramado de corrupción para intercambiar contratos por votos en el Congreso. Tras la negativa de ambos a aceptar los cargos, un juez decidirá sobre la solicitud de detención domiciliaria mientras avanza uno de los casos de corrupción más significativos del actual gobierno.










