
La emergencia de salud de Yeferson Cossio fue gestionada con una comunicación directa y transparente por parte de él y su círculo cercano, lo que permitió controlar la narrativa. Al atribuir la crisis a un estilo de vida extenuante, transformaron un evento personal alarmante en una lección pública sobre la importancia del autocuidado, fortaleciendo su conexión con la audiencia.










