
La estrategia de la administración Trump contra Venezuela ha escalado hacia un bloqueo naval de facto, con la incautación de buques petroleros y un masivo despliegue militar. Mientras Washington justifica sus acciones en la lucha antidrogas y antiterrorista, sus propias declaraciones apuntan a un interés por los recursos petroleros del país, generando una crisis geopolítica con la condena de potencias como China y Rusia.










