
La estrategia de Donald Trump contra Venezuela se ha consolidado en un bloqueo petrolero y una fuerte presencia militar en el Caribe, con el objetivo de asfixiar económicamente al gobierno de Maduro. Esta política, justificada por Washington como una lucha contra el 'narcoterrorismo', ha sido denunciada por Caracas como 'piratería' y ha generado preocupación internacional por el riesgo de una escalada bélica en la región.












