
La significativa caída del precio de Bitcoin a principios de diciembre fue impulsada por una confluencia de factores macroeconómicos globales, incluyendo tensiones en el mercado de bonos japonés y una aversión general al riesgo. La falta de un fuerte volumen de compra al contado exacerbó la caída, dejando a los analistas divididos sobre si el mercado se dirige a una recuperación o a una corrección aún más profunda.










