
La expulsión y posterior renuncia de Miguel Uribe Londoño del Centro Democrático, desencadenada por una supuesta adhesión a la campaña de Abelardo de la Espriella, marca un reacomodo crucial para la derecha. El evento consolida el control de Álvaro Uribe, deja al partido con tres precandidatas por primera vez y subraya la creciente fragmentación y realineamiento en el espectro conservador de cara a las elecciones de 2026.










