
La estrategia militar de Estados Unidos contra el narcotráfico se ha intensificado con ataques letales directos a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, causando un alto número de muertes. Mientras Washington defiende su legalidad bajo la doctrina de la lucha contra el “narcoterrorismo”, la campaña genera una fuerte condena internacional y regional por posibles violaciones al derecho internacional y a la soberanía de los países.










