
Los ataques militares de Estados Unidos en el Caribe, justificados como una lucha contra el narcotráfico, han resultado en decenas de muertes y han sido condenados por Venezuela y criticados por Colombia. La legalidad de estas operaciones está en entredicho ante la falta de pruebas contundentes, lo que ha elevado la tensión diplomática y la preocupación por los derechos humanos en la región.










