
La campaña militar de Estados Unidos contra supuestas embarcaciones de narcotráfico se ha intensificado, expandiéndose del Caribe al Pacífico y dejando un saldo de al menos 37 muertos. Estas acciones han sido calificadas como “ejecuciones extrajudiciales” por líderes regionales y organizaciones de derechos humanos, generando una profunda crisis diplomática y serios cuestionamientos sobre su legalidad y los verdaderos motivos de la operación.










