
La muerte de la jueza Vivian Polanía cierra la vida de una figura pública que generó tanto admiración por su trabajo en casos de crimen organizado como controversia por su comportamiento y estilo de vida. La investigación sobre su fallecimiento, que preliminarmente no muestra signos de violencia, deberá esclarecer las causas, mientras la opinión pública recuerda sus polémicas y sus propias denuncias sobre sentir su vida en peligro.



