
El masivo despliegue militar estadounidense y las amenazas directas de ataques terrestres por parte de la administración Trump constituyen una escalada sin precedentes recientes en la presión contra el régimen de Maduro. Aunque se enmarca en una operación antidrogas, es ampliamente interpretada como una estrategia para forzar un cambio de régimen, lo que aumenta el temor a una desestabilización regional.








