
La reaparición de María Corina Machado en Oslo, tras un peligroso viaje desde la clandestinidad, ha servido para amplificar su voz en el escenario global. Aunque su hija recibió el Premio Nobel en su nombre, su presencia física en Noruega simboliza la persistencia de la oposición y ha renovado el enfoque internacional sobre la crisis democrática de Venezuela.








