
A pesar de un avance del 90 % en un plan de paz mediado por Donald Trump, el 10 % restante, que incluye la duración de las garantías de seguridad para Ucrania, sigue siendo un obstáculo crucial para poner fin al conflicto.
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A pesar de un avance del 90 % en un plan de paz mediado por Donald Trump, el 10 % restante, que incluye la duración de las garantías de seguridad para Ucrania, sigue siendo un obstáculo crucial para poner fin al conflicto.

La acusación de Rusia sobre un ataque con drones a una residencia de Putin, negada por Ucrania, ha escalado las tensiones y amenaza con descarrilar las negociaciones de paz en un momento crucial.

La paz para Ucrania depende de garantías de seguridad a largo plazo, una condición no negociable para el presidente Zelenski, quien busca un compromiso de hasta 50 años para evitar futuras agresiones.

El conflicto en Ucrania no cesó durante el Año Nuevo; ambas partes se acusaron de ataques mortales, con Rusia denunciando un ataque de drones en Jersón y Ucrania reportando una ofensiva masiva contra su infraestructura energética.

La acusación de Rusia sobre un ataque a una residencia de Putin provocó reacciones opuestas: Donald Trump criticó la supuesta acción basándose en una conversación con Putin, mientras que Francia expresó su escepticismo por la falta de pruebas sólidas.

Moscú ha adoptado una postura más dura en las negociaciones de paz, utilizando un presunto ataque a una residencia de Putin como justificación, mientras se niega a presentar pruebas, lo que pone en riesgo los avances diplomáticos.

Expertos advierten que las negociaciones en Ucrania podrían resultar en un mero cese al fuego en lugar de una paz sostenible, con el riesgo de crear un conflicto congelado sin resolver las disputas fundamentales.

La confirmación del despliegue de misiles hipersónicos rusos Oreshnik en Bielorrusia aumenta significativamente la tensión en Europa, alterando el equilibrio estratégico y complicando el panorama de seguridad regional.

La alianza estratégica entre Rusia y China se ha fortalecido como un contrapeso a la hegemonía de EE. UU., basada en la cooperación económica y energética, y redefiniendo el orden geopolítico global en el contexto de la guerra de Ucrania.

Análisis críticos sostienen que la Unión Europea ha cedido su autonomía estratégica a Estados Unidos en el contexto de la guerra de Ucrania, aceptando un aumento masivo del gasto militar y mostrando una postura sumisa ante las presiones de la administración Trump.