
La aprobación preliminar de la ley de anexión en la Knéset ha creado una significativa fisura diplomática entre Israel y Estados Unidos. Mientras facciones ultraderechistas del gobierno israelí impulsan la medida, la administración Trump la rechaza categóricamente, advirtiendo que pone en riesgo el plan de paz y el apoyo estadounidense, evidenciando las profundas divisiones internas y externas sobre el futuro de los territorios palestinos.



