
El atentado en Sídney subraya la vulnerabilidad de las comunidades judías a nivel mundial y la persistencia de la amenaza terrorista de inspiración islamista. La respuesta del gobierno australiano, que incluye la revisión de las leyes de armas y operaciones antiterroristas, junto con la solidaridad internacional, refleja la gravedad del ataque y sus implicaciones para la seguridad global y la cohesión social.


