
Estados Unidos ha intensificado su presión sobre Venezuela mediante un bloqueo naval y una creciente presencia militar, acciones que Caracas denuncia como piratería. Mientras aliados como China y Rusia apoyan a Venezuela y líderes regionales como Lula advierten sobre el riesgo de un conflicto, la administración Trump mantiene una postura de línea dura, sin descartar una intervención militar directa.











