
La escalada de presión de EE. UU. a través de un despliegue militar y un bloqueo naval contra Venezuela ha profundizado la crisis, provocando la condena internacional de aliados como Rusia y China, y llamamientos a la mediación por parte de potencias regionales.
Caracas ha respondido con desafío, denunciando las acciones como “piratería” y buscando apoyo internacional, lo que pone al Caribe en máxima alerta ante un posible conflicto.









