
Las autoridades frustraron un atentado con una volqueta cargada de explosivos en Tunja, atribuido al ELN. Aunque se evitaron muertes, la detonación parcial de los artefactos causó daños al Batallón Simón Bolívar y dejó cinco heridos leves, lo que llevó a la implementación de estrictas medidas de seguridad y a una millonaria recompensa.











