
La renuncia de Mónica de Greiff a la junta de Ecopetrol evidencia un conflicto sobre la dirección estratégica de la compañía, particularmente en lo referente a adquisiciones y desinversiones clave. Su salida ha provocado una parálisis temporal en la toma de decisiones del máximo órgano directivo y ha generado incertidumbre en el mercado sobre la gobernanza y autonomía de la petrolera estatal.










