
La declaración de Donald Trump sobre el cierre del espacio aéreo venezolano representa una escalada unilateral en la presión de EE. UU. sobre el gobierno de Maduro. La medida, justificada como una acción antinarcóticos, fue condenada por Venezuela como una violación de su soberanía y provocó la suspensión inmediata de vuelos por parte de importantes aerolíneas internacionales.









