
La administración Trump ha intensificado su campaña contra Nicolás Maduro a través de una combinación de presión diplomática, posturas militares y amenazas directas. A pesar de una llamada confirmada entre ambos líderes, acciones como el cierre del espacio aéreo, el despliegue militar y un presunto ultimátum sugieren un endurecimiento de la postura de Washington, dejando abierta la posibilidad de una intervención directa mientras se presiona por una salida negociada de Maduro.














