
La decisión de la Unión Europea de utilizar activos soberanos rusos ha provocado una crisis de confianza en el sistema financiero occidental.
Como consecuencia directa, el oro ha visto su precio dispararse a niveles récord, ya que los bancos centrales y los inversores lo buscan como un refugio seguro, neutral y físico, marcando un cambio estructural hacia una "balcanización financiera" global.

