
La adjudicación del proyecto Aerocafé a un consorcio único con un historial controvertido ha generado una significativa preocupación pública y demandas de mayor transparencia. Mientras los responsables del proyecto defienden la rigurosidad y legalidad del proceso, los antecedentes de las firmas involucradas proyectan una sombra de duda sobre una obra crucial para el futuro de la región, planteando interrogantes sobre la gestión del riesgo y la supervisión de los cuantiosos recursos públicos.


