
La orden del presidente Petro de suspender la cooperación en inteligencia con Estados Unidos, en respuesta a los bombardeos en el Caribe, genera una crisis diplomática sin precedentes y pone en riesgo una alianza estratégica de décadas. La medida, que subordina la lucha antinarcóticos a los derechos humanos, podría afectar gravemente las operaciones conjuntas contra el crimen organizado mientras la cúpula militar mantiene una postura cautelosa.










