
El regreso de J Balvin a Medellín se materializó en un evento sin precedentes que batió récords de duración y reunió a una constelación de estrellas del género urbano. El concierto destacó por su emotividad, la reconciliación simbólica con Maluma y el reconocimiento de su legado por parte de figuras como Daddy Yankee, consolidando a Medellín como epicentro de la música global.









