
La retirada de Yina Calderón del combate en Stream Fighters 4 escaló de un momento polémico a una compleja crisis de relaciones públicas. Sus respuestas han variado desde la ironía hasta serias acusaciones de sabotaje y deudas, mientras que el organizador Westcol ha optado por el distanciamiento público para preservar su tranquilidad, evidenciando las tensiones y conflictos económicos que pueden surgir en eventos de alto perfil en el mundo digital.











