
Una actualización de software obligatoria de Airbus para su flota A320, a causa de una vulnerabilidad a la radiación solar, desató un caos aéreo global. Avianca fue una de las aerolíneas más afectadas, con más del 70 % de su flota en tierra y miles de pasajeros impactados, aunque logró una rápida recuperación.
El suceso subraya la dependencia de la aviación en sistemas informáticos complejos y generó consecuencias financieras para Airbus.












