
El histórico aumento del salario mínimo para 2026 plantea un complejo equilibrio entre la mejora del poder adquisitivo de cerca de 2,4 millones de trabajadores y los considerables riesgos macroeconómicos. Las advertencias de analistas y entidades fiscales apuntan a presiones inflacionarias, un mayor déficit fiscal y posibles efectos adversos sobre el empleo formal y los costos logísticos, configurando un escenario desafiante para la economía colombiana.









