
El ataque a miembros de la Guardia Nacional en Washington D.C. por parte de un ciudadano afgano ha sido utilizado por el presidente Trump para reforzar su discurso de seguridad y anunciar un endurecimiento de las políticas migratorias. La respuesta incluye la revisión del estatus de refugiados afganos y el envío de más tropas a la capital, vinculando directamente un acto de violencia con la política de inmigración.










