
La administración Trump ha implementado un bloqueo naval total a los petroleros venezolanos, justificándolo como una medida para recuperar activos petroleros presuntamente robados y combatir a un régimen que ha designado como terrorista. Esta acción, respaldada por un despliegue militar masivo, ha elevado la tensión geopolítica a niveles críticos, provocando la condena de Venezuela y la preocupación de potencias como China y Rusia.










